10/06/99
 

"LAS VOTACIONES EN INTERNET SON DE JUGUETE"
 

Mercè Molist
Andreu Riera no ha votado nunca por la red, ni un pequeño sondeo. Aunque, dice, "si el diseño y la implementación del esquema de votación son abiertos, están publicados y sometidos a escrutinio público, no tendría ningún problema". Quizás por eso, ha decidido buscar él mismo la solución, desde el Departament d'Informàtica de la Escola Tècnica Superior d'Enginyeria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Allí, Riera acaba su doctorado, arropado por el único grupo en España dedicado a investigar la votación electrónica: Joan Borrell, Josep Rifà, Sergi Robles, Jordi Pons y Jaume Pujol. Borrell es el director de tesis de Riera y el primero que se interesó por las votaciones seguras a distancia. Expandir su modelo pionero, pensado para entornos reducidos, a unas elecciones reales a gran escala, ha sido el trabajo de Riera en estos cinco años: "Aunque ya hay votaciones de este tipo en Internet, son de juguete, la seguridad es mínima o nula".

Y en esta seguridad trabaja: en "un conjunto de mecanismos y protocolos criptográficos que permitan la toma de decisiones a través de una red de ordenadores abierta, de propósito general e insegura, con atacantes de todo tipo intentando cometer fraude, incluso votantes y centros receptores de votos". Utopía/paranoia basada en cuatro requerimientos: Exactitud ("los votos válidos saldrán todos al final del recuento, no estarán manipulados ni habrá votos añadidos"); Democracia ("sólo podrán votar los electores autorizados y una sola vez"); Verificabilidad ("los votantes, a posteriori, podrán verificar que su voto ha sido incluido en el recuento") y Privacidad ("la piedra angular, consta de tres factores: anonimato -nadie puede enlazar un voto con el votante-, no coerción -que no se pueda demostrar a quién se ha votado- y la no existencia de recuentos parciales").

Parece un buen rompecabezas, mil líos nada triviales y a veces contradictorios pero, divertido con el reto, Riera ha ido atando cabos. Primero, imaginando una infraestructura jerárquica y coordinada de colegios electorales electrónicos, centros de recuento y una autoridad de votación en la cúspide. Después, asegurando el sistema, con certificación, tarjetas inteligentes y técnicas de "remailing" anónimo, y defendiendo sus teorías en publicaciones y congresos de Dinamarca, Austria y Estados Unidos. Actualmente, el principal problema con el que se enfrenta no es otro que "la financiación", dice.

¿Se podría entonces, en las próximas elecciones, votar ya desde casa? En las del capítulo uruguayo del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos, sí; con la ayuda del prototipo de colegio electoral que el equipo de la UAB espera tener a punto en verano. Para elecciones más masivas, deberá pasar un tiempo, dice Riera: "La gente aún no se fía. En unas votaciones tradicionales, hay una serie de elementos que generan confianza: la policía, el DNI con tu foto, los compromisarios... Elementos que, en la red, pasan a ser intangibles, los votos se acumulan como una ristra de bits en el fichero de una máquina que no sabes quién administra ni dónde está. Por eso, la implantación de la votación electrónica será progresiva. De entrada, podrá utilizarse a nivel corporativo, para tomar decisiones rápidamente. O, a nivel social, para hacer sondeos". ¿Imagina el futuro como lo pintan los demócratas electrónicos? "No puedo vaticinar qué pasará. ¿Se podrá incrementar la cantidad de referéndums? Sí, porque los costos de tiempo, desplazamientos y dinero bajan y aumenta la participación ciudadana. Pero de aquí a decir que eliminaremos los parlamentos y que la democracia será auténticamente directa, con un gobierno del pueblo real... no sé".
 

Andreu Riera. http://ccd.uab.es/~andreu
 
 
 

¿CÓMO FUNCIONA?

"Previamente, el votante debería dotarse de una clave privada y otra pública, certificada mediante identificación física ante una autoridad de certificación, que podría ser su ayuntamiento, y comprobar sus datos del censo en la web de la autoridad de votación. Cuando llega el día, se abren los colegios, que significa que cada mesa electoral pone en marcha su máquina y empieza a recibir peticiones de votantes. Éstos, en su casa, encienden el ordenador, le introducen su tarjeta inteligente, ponen en marcha un programa que se ha distribuido para la votación o bien, a través de su navegador de web, contactan con el colegio, descargan unos 'applets' de Java y les aparecen las fotos de los candidatos, o los logos de los partidos, o sí o no, marcan con el ratón y votan. Acabada la jornada, se hace el recuento y se publican los resultados en la red".

Andreu Riera